Hijos de Caí­n

Por favor, IC, en la cena no seas tan ácido. Aun recuerdo esta frase de mi madre, hace muchos años ya, antes de acudir a la tí­pica Nochebuena familiar. Eso, y la coletilla de mi hermana tranquilizando a mi madre. Tu tranquila, que en el fondo es un provocador y lo dice por vacilar, ¿verdad? Pues no hermanita, uno siempre ha sido un poco, un poco…creo que el término que se lleva ahora es polí­ticamente incorrecto, un verso libre, o mejor dicho un verso liberal

Me he acordado de ése momento a raí­z de un post de Onésimo sobre la propuesta de Rajoy de subvencionar (más) las hipotecas. Uno esta en contra, pero lo sorprendente no es éso. Lo sorprendente es que, en un paí­s tan sumamente intervencionista como España, no se haya acogido con agrado esta ocurrencia del lí­der del PP. Incluso en un Blog como éste, se percibe, especialmente entre muchos lectores que el liberalismo es un pensamiento non grato, y que los liberales somos poco menos que descendientes directos de Cain.

Duérmete niño, duérmete ya, que vendrá el liberal (salvaje) y te privatizará. Servidor no comparte esa visión generalizada de que la igualdad, de por si, es un valor absoluto a defender. Igualdad ante la ley si, igualdad de oportunidades, también. Y soy consciente de que es muy difí­cil que ambas dos sean totales, sin matices, pero lo que me importa es la tendencia. Pero no creo, por contra en un sistema que se dedica a intentar igualar lo que la naturaleza, el mercado, el trabajo individual ha generado como distinto. Ni creo que tenga una justificación ética ni creo que sea de interés práctico para el progreso de la humanidad.

Así­, en mi mente, adquiere un nuevo sentido la imprecación de Caí­n a Yahvé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? Pues ni lo soy ni creo que sea lo mejor para el que lo sea. Todo el mundo esta de acuerdo en que el inversor que adquirió ladrillos se estampe con ellos. Que corra con su riesgo. Gran parte parecen estar de acuerdo en que los hipotecados que adquirieron una vivienda confiados en unos tipos bajos y en una estabilidad laboral deben apechugar solos con ella. Nadie les obligó. Pero claro, ¿por qué debo yo asumir el riesgo de aquellos que decidieron no formarse?, ¿quien les ha obligado a no trabajar más, a no estudiar más, a no tener más iniciativa?. ¿Por qué debemos asumir los riesgos de aquellos que no han sabido sacar adelante una región, un sector empresarial?, ¿quién ha obligado a tener hijos a aquellos que no pueden mantenerlos y necesitan de ayudas sociales? ¿Por qué a quien, con trabajo y suerte, ha sacado adelante una carrera profesional, no sólo debe pagar, su casa si no también la del vecino doblemente, ví­a fiscal y ví­a suelo, bajo el palio de la VPO? Es curioso, pero tengo la sensación de que esta sociedad considera que hay que amparar y proteger a aquellos que no se molestan en destacar, en prosperar por si mismos, mientras que a los que osan atreverse a intentarlo se les espera en la primera curva del camino a ver si se salen del mismo, solazándose en la desgracia ajena.

Perdonad este post de desahogo. Es solo un llamada de atención para que todos aquellos que son considerados un poquito freakies en lo polí­tico y en lo económico, para todos los liberales a los que las madres les dan collejas por atreverse a hablar de mercado en un paí­s que idolatra al Estado, para que todos ellos sepan que no están solos. Que hay unos pocos más. Sirva este post como un ejercicio de autoafirmación, como una especie de Dí­a del Orgullo Liberal, en todas sus vertientes, en todas sus corrientes ideológicas. La sombra de Caí­n es alargada.

Lo siento, pero he aprovechado, que mi madre no suele leerme.

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